Hoy quiero introducir una
modalidad que espero no sea excepcional: entrevistar. En esta ocasión converso
con Juan Pablo Muñoz, amigo mío y muy conocedor de la producción de Roberto
Gómez Bolaños, Chespirito (México, 1929). El lector ha de saber que este
servidor creció viendo y admirando la obra de dicho comediante; Juan Pablo se
dio cuenta de que compartíamos la fascinación y generosamente me prestó … y
también poemas, libro publicado el 2003.
Teniendo tan a la mano la oportunidad de acercarnos juntos al texto, me pareció
de suyo el compartir nuestro modesto coloquio. Es más largo que lo que habitualmente son los posts de este blog, pero la entrevista se lee rápido. ¡Síganme los buenos!
IP: Es difícil acercarse a este libro sin tener en cuenta
quién es Chespirito, y más encima para nosotros. Me imagino que tú, cuando
leíste por primera vez el libro, llegaste a él por Chespirito, por su obra
televisiva.
JPM: Claro. A mí siempre me ha gustado la obra de
Chespirito, desde que soy niño viendo El Chavo, El Chapulín Colorado y otros
personajes que a lo mejor no son tan conocidos. Pero después me fui enterando
que Chespirito se define a sí mismo más que actor, más que productor, más que
creador de personajes, etc., se define a sí mismo como un escritor. Me fui
dando cuenta que efectivamente
experimenta una pasión por escribir y que eso lo motivó después a desarrollarse
en otras facetas artísticas, pero fundamentalmente se podría decir que su
fuerte es la escritura. No ha publicado tanto, solamente tres: El libro del Chavo del 8, del 2005 … y también poemas del 2003 y Sin querer queriendo, su autobiografía,
que salió el 2006. Este último es el libro más extenso que tiene.
IP: ¿Qué me puedes decir de … y también poemas?
JPM: Me ha llamado bastante la atención porque Chespirito
incursiona en un género que uno podría pensar que no tiene nada que ver, como
es la poesía. Además lo hace rescatando formas clásicas, como la décima, el
soneto y el romance. A lo mejor en la poesía contemporánea no es tan habitual
encontrarlos, Chespirito los rescata de manera admirable; los poemas escritos
en estas formas generalmente antiguos, por lo que cuesta un poco comprenderlos
en una primera leída. En cambio, en ... y
también poemas Chespirito conserva las formas clásicas pero con un lenguaje
actual y comprensible. Encuentro que la poesía de este libro es bastante
sencilla, no es tan elevada, es fácil de entender, cualquiera con este libro
podría acercarse a la poesía.
IP: Uno de los primeros poemas que me comentaste, que es
uno de los primeros del libro también, es “Yo no puedo ser poeta”, donde
Chespirito hace esta suerte de declaración de principios, donde dice que no
puede ser poeta porque no ha sufrido, no tiene algo que pregonar, la vida no le
ha sido difícil. Yo me acordaba de una entrevista que le hizo Cristián Warnken
a Gonzalo Rojas, donde Rojas decía que uno de los grandes poetas del siglo XX en
Latinoamérica ha sido Juan Rulfo. Él lo decía tocándole la oreja a todo el que
conoce la obra de Rulfo, porque Rulfo no es poeta, es prosista. ¿En qué sentido
Chespirito es poeta? ¿Por qué dice que no puede ser poeta? Está claro que
estamos jugando con la acepción de la palabra: dice que no puede ser poeta,
pero de hecho lo es. Se puede ser poeta de distintas maneras. ¿Es necesario
escribir versos para ser un poeta?
JPM: No necesariamente, o al menos no de manera
elaborada. Pienso que Chespirito quiere rescatar algo que él ve que está
perdido. En este mismo poema él critica la poesía contemporánea. En otras
entrevistas él ha dicho que no le gusta leer tanto textos literarios actuales
porque dice que no los entiende. Ya en
el primer poema, “Versos antiguos”, explica que lo que vamos a leer a
continuación son cosas que ya no se leen.
IP: Hay otro poema
donde critica una obra de Picasso, incluso.
JPM: Claro, Guernica, la considera una caricatura.
También en otras entrevistas él ha dicho que no entiende el cuadro. Su
concepción del arte es mucho más clásica, quizás más simple.
IP: Uno también podría considerar a Chespirito como un
poeta pero en un sentido más amplio de la palabra, pero no por ello menos
impropio. Un profesor en la universidad decía que el primer poeta es el pueblo,
por ejemplo. Tú sabes, el pueblo es el que hace refranes, máximas, chistes, y
todo eso no tiene un autor original. O también alguna vez hablaba con el padre
Andrés Ferrada, a quien tú también conoces,
y me decía que el primer poeta es Dios, yendo al sentido más profundo de
la palabra, poiesis, “creación”.
Pienso que no era tan necesario escribir estos versos para ser un poeta.
Chespirito es tan poeta como Ingmar Bergman, o como Rulfo. Ahora, está claro
que si Chespirito escribió versos habrá que leerlo como un poeta que escribe
versos. Y eso hace que estos poemas no los pueda tomar más en serio que él
mismo, por lo que conversábamos antes: son poemas formalmente muy sencillos –
no por ello sin contenido. Y es un libro muy personal también.
JPM: Yo creo que Chespirito sacó este libro porque quiso
mostrar lo que en el transcurso de su vida ha ido haciendo. Él decía que a
veces escribía uno, dos, tres poemas en el año, a veces ninguno en varios
años. Pienso que con este libro y con
otras manifestaciones en el arte que él ha hecho quiere mostrar lo que a él le
gustaría ver. Se le criticaba que sus programas no enseñaban nada, que dejaba
mal a la sociedad mexicana – hablando del Chavo -, pero Chespirito respondía
que jamás quiso enseñarle a nadie, jamás quiso hacer una expresión de la
sociedad mexicana, él puso en la pantalla lo que a él mismo le hubiese gustado
ver. Este libro va también en esa línea.
IP: Otro de los temas sobre los que te quería preguntar
es el de los temas del libro. Son muy variados, pero algunos ciertamente muy
oscuros, muy adultos. No es la imagen que uno tiene asociada a Chespirito, no
nos encontramos con el Chavo del 8. Son poemas personales, algunos de hombre
maduro, hay uno sobre la vida de una prostituta, otro sobre la nostalgia.
Aunque el comienzo del libro es más lúdico, nos hallamos después con facetas
muy distintas a las que conocíamos.
JPM: Justamente. Dentro de los primero poemas encontramos
“Octosílabo perfecto”, en el que enseña y explica lo que es una décima. Cuando
conversábamos antes lo relacionábamos con el soneto de Lope de Vega, “Un soneto
me manda a hacer Violante…”. Pero a propósito de lo que decías, me parece que
dentro de todo en el libro sí podemos encontrar temas que se transmitían en el
programa, como cuando habla del inglés como un idioma tan feo. Quizás son cosas
que no eran esenciales en los programas, algo así como leves expresiones de su
forma de pensar, como la crítica que les hace a los cronistas de futbol [léase
fut-BOL].
IP: Bueno, yo también me encontré con el idealismo, que
es algo que está por todos lados en los programas de Chespirito. El amor, la
amistad, y esa nobleza que es tan anacrónica. Pero también hay temas que
definitivamente no aparecen en los programas, o al menos no eran tan
explícitos. Hablábamos que estos poemas no tienen muchas capas y uno se
encuentra de frente con el tema del poema. Algunos son muy irónicos, otros con
profunda desconfianza hacia los políticos y otros temas que ya mencionábamos,
como reflexiones sobre la muerte o la vejez. En uno que otro programa se tocan
estos temas, recuerdo uno muy interesante que era un diálogo entre el Doctor
Chapatín y el Chapulín Colorado, pero por lo general no aparecen.
JPM: Hay varias cosas. El tema de la trascendencia está
en este poema que se llama “La otra vida”, presenta la incertidumbre sobre qué
va a pasar más allá. Eso tampoco se ve en los programas. Otro que me llamó la
atención, que está escrito en forma de romance, “Rodando… rodando…”, sobre la
vida de una prostituta. Sin ser conocedor de la literatura, veo que el tema de
la prostitución atraviesa varias obras, desde el Don Juan Tenorio a las novelas
de Rivera Letelier. Chespirito también lo aborda. También tenemos poemas que
han surgido en un momento concreto, a partir de un hecho concreto, como por
ejemplo “Hoy soy la mitad de mí”. La misma Florinda Meza comentó que tuvieron
un problema y él estuvo un tiempo fuera de la casa; Chespirito volvió, le dejó
este poema ahí y ella lo encontró tan hermoso que no le quedó otra que
perdonarlo.
IP: Quise dejar para terminar el tema que quizás es el
más complejo. Cuando pienso por qué me gusta tanto el Chavo del 8, por qué no
termino nunca de verlo, me respondo diciendo que lo esencial del programa está
en el lenguaje. Los chistes son siempre los mismos, los personajes son muy
estereotipados, pero el uso del lenguaje es notable. El nombre mismo de los
personajes, el uso de muchas palabras con ch, un fonema tan propio de nuestro
idioma… es deliberado. Vimos el otro día, por ejemplo, el programa del Juan
Tenorio, que está escrito en verso pero es muy lúdico y con chistes contemporáneos.
JPM: Lo que a mí me gusta harto es que Chespirito no
tenía miedo de mostrar la cultura de su país en el programa sin hacerle
propaganda, la incluía con toda libertad. En ese mismo programa del Juan
Tenorio, cuando don Juan le envía la carta a doña Inés, dice: “Los momentos
llegarán / donde juntos estaremos / Por lo tanto, “ay” nos vemos, /
atentamente, don Juan”. Chespirito entiende que el lenguaje no es un accesorio,
es fundamental y bien utilizado puede sacar mucho provecho. Claro que hay
chistes donde se mojan, se pegan, se caen, pero también hay juegos de palabras.
IP: En este libro él habla del Gordo y el Flaco, que sin
duda son una influencia para Chespirito, pero aquí hay más que golpes. Es más
que Los Tres Chiflados. Quizás tú ocupaste mejor la palabra: hay cultura. Hace
poco, cuando se murió José Miguel Varas, escribí algo también sobre él, y lo
que más me llamaba la atención es que su obra es tan universal pero al mismo
tiempo es tan chileno. En Roa Bastos pasa lo mismo: escribe la novela sobre la
Guerra del Chaco, mete guaraní, mete a los bolivianos, pero también es una
novela sobre el hombre. Yo les tengo susto a los cuentos de Varas, son
intraducibles. Creo que aquí pasa lo mismo: temas universales plasmados
maravillosamente en el lenguaje y en la cultura. Están los toros, está el
fútbol, la vecindad… Volviendo al libro,
nos encontramos con eso, con un escritor que vibra en el lenguaje. A lo mejor
no son muchos poemas, pero tiene una facilidad tremenda para crear con la
palabra. Aunque si es por elegir género, destaca más en la televisión. Eso no
quita que sea un buen escritor.
JPM: Despidámonos con este poema, que es uno de los que
más me gusta y trata de lo que estamos hablando, “Facilidad de palabra”: “Quien
tiene como recurso / facilidad de palabra, / provechosamente labra / los
terrenos del discurso. / No obstante, yo, al transcurso / de los años, hoy
sentencio / que admiro y reverencio / con mayor solicitud / a quien tiene por
virtud / facilidad de silencio.”