viernes, 28 de octubre de 2011

Poeta de versos antiguos – … y también poemas de Roberto Gómez Bolaños


                Hoy quiero introducir una modalidad que espero no sea excepcional: entrevistar. En esta ocasión converso con Juan Pablo Muñoz, amigo mío y muy conocedor de la producción de Roberto Gómez Bolaños, Chespirito (México, 1929). El lector ha de saber que este servidor creció viendo y admirando la obra de dicho comediante; Juan Pablo se dio cuenta de que compartíamos la fascinación y generosamente me prestó … y también poemas, libro publicado el 2003. Teniendo tan a la mano la oportunidad de acercarnos juntos al texto, me pareció de suyo el compartir nuestro modesto coloquio. Es más largo que lo que habitualmente son los posts de este blog, pero la entrevista se lee rápido. ¡Síganme los buenos!      

IP: Es difícil acercarse a este libro sin tener en cuenta quién es Chespirito, y más encima para nosotros. Me imagino que tú, cuando leíste por primera vez el libro, llegaste a él por Chespirito, por su obra televisiva.

JPM: Claro. A mí siempre me ha gustado la obra de Chespirito, desde que soy niño viendo El Chavo, El Chapulín Colorado y otros personajes que a lo mejor no son tan conocidos. Pero después me fui enterando que Chespirito se define a sí mismo más que actor, más que productor, más que creador de personajes, etc., se define a sí mismo como un escritor. Me fui dando cuenta  que efectivamente experimenta una pasión por escribir y que eso lo motivó después a desarrollarse en otras facetas artísticas, pero fundamentalmente se podría decir que su fuerte es la escritura. No ha publicado tanto, solamente tres: El libro del Chavo del 8, del 2005 … y también poemas del 2003 y Sin querer queriendo, su autobiografía, que salió el 2006. Este último es el libro más extenso que tiene.

IP: ¿Qué me puedes decir de … y también poemas?

JPM: Me ha llamado bastante la atención porque Chespirito incursiona en un género que uno podría pensar que no tiene nada que ver, como es la poesía. Además lo hace rescatando formas clásicas, como la décima, el soneto y el romance. A lo mejor en la poesía contemporánea no es tan habitual encontrarlos, Chespirito los rescata de manera admirable; los poemas escritos en estas formas generalmente antiguos, por lo que cuesta un poco comprenderlos en una primera leída. En cambio, en ... y también poemas Chespirito conserva las formas clásicas pero con un lenguaje actual y comprensible. Encuentro que la poesía de este libro es bastante sencilla, no es tan elevada, es fácil de entender, cualquiera con este libro podría acercarse a la poesía.

IP: Uno de los primeros poemas que me comentaste, que es uno de los primeros del libro también, es “Yo no puedo ser poeta”, donde Chespirito hace esta suerte de declaración de principios, donde dice que no puede ser poeta porque no ha sufrido, no tiene algo que pregonar, la vida no le ha sido difícil. Yo me acordaba de una entrevista que le hizo Cristián Warnken a Gonzalo Rojas, donde Rojas decía que uno de los grandes poetas del siglo XX en Latinoamérica ha sido Juan Rulfo. Él lo decía tocándole la oreja a todo el que conoce la obra de Rulfo, porque Rulfo no es poeta, es prosista. ¿En qué sentido Chespirito es poeta? ¿Por qué dice que no puede ser poeta? Está claro que estamos jugando con la acepción de la palabra: dice que no puede ser poeta, pero de hecho lo es. Se puede ser poeta de distintas maneras. ¿Es necesario escribir versos para ser un poeta?

JPM: No necesariamente, o al menos no de manera elaborada. Pienso que Chespirito quiere rescatar algo que él ve que está perdido. En este mismo poema él critica la poesía contemporánea. En otras entrevistas él ha dicho que no le gusta leer tanto textos literarios actuales porque dice que no los entiende.  Ya en el primer poema, “Versos antiguos”, explica que lo que vamos a leer a continuación son cosas que ya no se leen.

IP: Hay  otro poema donde critica una obra de Picasso, incluso.

JPM: Claro, Guernica, la considera una caricatura. También en otras entrevistas él ha dicho que no entiende el cuadro. Su concepción del arte es mucho más clásica, quizás más simple.

IP: Uno también podría considerar a Chespirito como un poeta pero en un sentido más amplio de la palabra, pero no por ello menos impropio. Un profesor en la universidad decía que el primer poeta es el pueblo, por ejemplo. Tú sabes, el pueblo es el que hace refranes, máximas, chistes, y todo eso no tiene un autor original. O también alguna vez hablaba con el padre Andrés Ferrada, a quien tú también conoces,  y me decía que el primer poeta es Dios, yendo al sentido más profundo de la palabra, poiesis, “creación”. Pienso que no era tan necesario escribir estos versos para ser un poeta. Chespirito es tan poeta como Ingmar Bergman, o como Rulfo. Ahora, está claro que si Chespirito escribió versos habrá que leerlo como un poeta que escribe versos. Y eso hace que estos poemas no los pueda tomar más en serio que él mismo, por lo que conversábamos antes: son poemas formalmente muy sencillos – no por ello sin contenido. Y es un libro muy personal también.

JPM: Yo creo que Chespirito sacó este libro porque quiso mostrar lo que en el transcurso de su vida ha ido haciendo. Él decía que a veces escribía uno, dos, tres poemas en el año, a veces ninguno en varios años.  Pienso que con este libro y con otras manifestaciones en el arte que él ha hecho quiere mostrar lo que a él le gustaría ver. Se le criticaba que sus programas no enseñaban nada, que dejaba mal a la sociedad mexicana – hablando del Chavo -, pero Chespirito respondía que jamás quiso enseñarle a nadie, jamás quiso hacer una expresión de la sociedad mexicana, él puso en la pantalla lo que a él mismo le hubiese gustado ver. Este libro va también en esa línea.

IP: Otro de los temas sobre los que te quería preguntar es el de los temas del libro. Son muy variados, pero algunos ciertamente muy oscuros, muy adultos. No es la imagen que uno tiene asociada a Chespirito, no nos encontramos con el Chavo del 8. Son poemas personales, algunos de hombre maduro, hay uno sobre la vida de una prostituta, otro sobre la nostalgia. Aunque el comienzo del libro es más lúdico, nos hallamos después con facetas muy distintas a las que conocíamos.

JPM: Justamente. Dentro de los primero poemas encontramos “Octosílabo perfecto”, en el que enseña y explica lo que es una décima. Cuando conversábamos antes lo relacionábamos con el soneto de Lope de Vega, “Un soneto me manda a hacer Violante…”. Pero a propósito de lo que decías, me parece que dentro de todo en el libro sí podemos encontrar temas que se transmitían en el programa, como cuando habla del inglés como un idioma tan feo. Quizás son cosas que no eran esenciales en los programas, algo así como leves expresiones de su forma de pensar, como la crítica que les hace a los cronistas de futbol [léase fut-BOL].          

IP: Bueno, yo también me encontré con el idealismo, que es algo que está por todos lados en los programas de Chespirito. El amor, la amistad, y esa nobleza que es tan anacrónica. Pero también hay temas que definitivamente no aparecen en los programas, o al menos no eran tan explícitos. Hablábamos que estos poemas no tienen muchas capas y uno se encuentra de frente con el tema del poema. Algunos son muy irónicos, otros con profunda desconfianza hacia los políticos y otros temas que ya mencionábamos, como reflexiones sobre la muerte o la vejez. En uno que otro programa se tocan estos temas, recuerdo uno muy interesante que era un diálogo entre el Doctor Chapatín y el Chapulín Colorado, pero por lo general no aparecen.

JPM: Hay varias cosas. El tema de la trascendencia está en este poema que se llama “La otra vida”, presenta la incertidumbre sobre qué va a pasar más allá. Eso tampoco se ve en los programas. Otro que me llamó la atención, que está escrito en forma de romance, “Rodando… rodando…”, sobre la vida de una prostituta. Sin ser conocedor de la literatura, veo que el tema de la prostitución atraviesa varias obras, desde el Don Juan Tenorio a las novelas de Rivera Letelier. Chespirito también lo aborda. También tenemos poemas que han surgido en un momento concreto, a partir de un hecho concreto, como por ejemplo “Hoy soy la mitad de mí”. La misma Florinda Meza comentó que tuvieron un problema y él estuvo un tiempo fuera de la casa; Chespirito volvió, le dejó este poema ahí y ella lo encontró tan hermoso que no le quedó otra que perdonarlo.

IP: Quise dejar para terminar el tema que quizás es el más complejo. Cuando pienso por qué me gusta tanto el Chavo del 8, por qué no termino nunca de verlo, me respondo diciendo que lo esencial del programa está en el lenguaje. Los chistes son siempre los mismos, los personajes son muy estereotipados, pero el uso del lenguaje es notable. El nombre mismo de los personajes, el uso de muchas palabras con ch, un fonema tan propio de nuestro idioma… es deliberado. Vimos el otro día, por ejemplo, el programa del Juan Tenorio, que está escrito en verso pero es muy lúdico y con chistes contemporáneos.

JPM: Lo que a mí me gusta harto es que Chespirito no tenía miedo de mostrar la cultura de su país en el programa sin hacerle propaganda, la incluía con toda libertad. En ese mismo programa del Juan Tenorio, cuando don Juan le envía la carta a doña Inés, dice: “Los momentos llegarán / donde juntos estaremos / Por lo tanto, “ay” nos vemos, / atentamente, don Juan”. Chespirito entiende que el lenguaje no es un accesorio, es fundamental y bien utilizado puede sacar mucho provecho. Claro que hay chistes donde se mojan, se pegan, se caen, pero también hay juegos de palabras.

IP: En este libro él habla del Gordo y el Flaco, que sin duda son una influencia para Chespirito, pero aquí hay más que golpes. Es más que Los Tres Chiflados. Quizás tú ocupaste mejor la palabra: hay cultura. Hace poco, cuando se murió José Miguel Varas, escribí algo también sobre él, y lo que más me llamaba la atención es que su obra es tan universal pero al mismo tiempo es tan chileno. En Roa Bastos pasa lo mismo: escribe la novela sobre la Guerra del Chaco, mete guaraní, mete a los bolivianos, pero también es una novela sobre el hombre. Yo les tengo susto a los cuentos de Varas, son intraducibles. Creo que aquí pasa lo mismo: temas universales plasmados maravillosamente en el lenguaje y en la cultura. Están los toros, está el fútbol, la vecindad…  Volviendo al libro, nos encontramos con eso, con un escritor que vibra en el lenguaje. A lo mejor no son muchos poemas, pero tiene una facilidad tremenda para crear con la palabra. Aunque si es por elegir género, destaca más en la televisión. Eso no quita que sea un buen escritor.

JPM: Despidámonos con este poema, que es uno de los que más me gusta y trata de lo que estamos hablando, “Facilidad de palabra”: “Quien tiene como recurso / facilidad de palabra, / provechosamente labra / los terrenos del discurso. / No obstante, yo, al transcurso / de los años, hoy sentencio / que admiro y reverencio / con mayor solicitud / a quien tiene por virtud / facilidad de silencio.”    

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